Un oasis de sabor y pasión
Pedacito de Cielo es más que una pastelería, es un refugio donde los postres se convierten en experiencias memorables. Un espacio donde el aroma a vainilla y chocolate te envuelve en un cálido abrazo, y donde la pasión por la repostería se traduce en cada bocado.
Cocina abierta: Un espectáculo para tus sentidos
Olvídate de las vitrinas cerradas. En Pedacito de Cielo, nuestra cocina es abierta, permitiéndote disfrutar del arte de la elaboración de nuestros postres. Observa cómo nuestros talentosos pasteleros transforman ingredientes frescos en obras de arte comestibles, llenas de color, sabor y creatividad.
Más que un postre, una experiencia
En Pedacito de Cielo no solo encontrarás postres deliciosos, sino también un ambiente acogedor y familiar. Un espacio donde puedes compartir momentos especiales con tus seres queridos, disfrutar de una conversación amena o simplemente perderte en el placer de un dulce manjar.
Un festín para todos los gustos
Nuestra carta ofrece una amplia variedad de postres para satisfacer todos los paladares. Pie de limón, pie de parchita, tiramisú, tres leches o una porción de deliciosos pasteles como parchita, choco parchita, choco oreo, red velvet, zanahoria, galletas craqueladas. brownies, bombones de chocolates y mucho más.
Un lugar para celebrar la vida
Pedacito de Cielo es el lugar ideal para celebrar cumpleaños, aniversarios, graduaciones o cualquier ocasión especial. Ofrecemos un servicio personalizado para que tu evento sea inolvidable.
Ven a descubrir un mundo de dulzura y pasión
Te invitamos a visitar Pedacito de Cielo y vivir una experiencia única. Déjate envolver por el aroma a chocolate recién horneado, observa la magia de la repostería en vivo y disfruta de un postre que te transportará al cielo.
La repostería llegó a mi vida desde muy joven, mis inicios fueron en casa de mis padres con pequeños encargos para mis compañeros de la universidad. Luego, de un largo tiempo dedicada a mi vida personal y laboral, nace Ricardo Andrés, mi primer pedacito de cielo y es cuando decidí retomar mi amor por los postres. Desde ahí se convirtió en mi gran pasión. Ser repostera ha llenado mi vida de dulce y mucho amor, me ha permitido compartir con mis clientes y hacerlos felices con mis postres. Esto sin dejar a un lado mis carreras de diseñador gráfico y publicista que se han vuelto el complemento perfecto para la esta pasión. Todo esto ha sido posible con el apoyo de mi familia, mis padres, mis hijos, mi esposo y desde 2022 con un nuevo socio. Con mi equipo que día a día me ayudan a organizar, hornear y sacar todos los pedidos con excelencia y dedicación. Y con ellos, los más importantes, Ricardo e Ignacio, mis pedacitos de cielo, que alegran mis días y son mis clientes fijos.